Tu hilo es
El que nunca duerme
Llevas años en estado de alerta. Esa vigilancia te salvó cuando criabas: te hacía despertar antes de que el niño llorara. Pero los hijos crecieron y la alarma sigue sonando. No es ansiedad sin sentido: es un sistema de vigilancia al que nadie le dio permiso de apagarse.
Un sistema en alerta permanente consume una cantidad enorme de energía, y la consume igual estando quieta que en movimiento. Por eso te despiertas de madrugada y por eso no puedes desconectar.
Esta noche, pon una mano en el pecho y di en silencio:
Ya puedo bajar la guardia. Estoy a salvo.
Respira lento, alargando la exhalación.
Ver cómo se trabaja este sistema en el Club
Acompañamiento espiritual y emocional; no sustituye atención médica ni psicológica. Si el estado de alerta te resulta difícil de sostener en el día a día, conviene comentarlo con un profesional.