Tu hilo es
El que aún no tiene nombre
Tu cansancio no viene de una sola persona: viene de una permeabilidad alta. Registras todo lo que pasa a tu alrededor —el estado de los demás, la carga de los lugares— y lo cargas sin darte cuenta. La misma sensibilidad que te hace especial es la que te deja vacía.
Tu campo funciona como un contenedor con aberturas: se te escapa lo tuyo y se te mete lo ajeno. Por eso duermes y no recargas, y por eso te vacías en los lugares llenos.
Esta noche, con las manos abiertas, pregúntate:
¿Qué estoy sosteniendo que no es mío?
Deja que aparezca. Y di: con amor, lo devuelvo.
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Acompañamiento espiritual y emocional; no sustituye atención médica ni psicológica.